La herencia de mi madre

Hace un año, a los noventa años, falleció mi madre. Fue una mujer de su tiempo, educada para ser madre, esposa, cuidadora de los demás, sumisa. Ella se las arregló para hacer su voluntad con ardides sutiles que yo he ido descubriendo en mí, aunque me precio de ser independiente y a ratos rebelde. Para rendir un pequeño tributo a su vida y a su recuerdo, publiqué en mi cuenta de Facebook esta imagen:

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Y ¿saben? Me quedé corta. Mi madre fue mi maestra de un montón de cosas que ya son parte de mí. Muchas de ellas espero habérselas transmitido a mi hijo. Les nombraré algunas y estoy segura de que más de una persona se sentirá identificada.

Las frases de mi madre

Hay frases que a uno se le quedan tatuadas de tanto escucharlas.  Seguro muchas las habrán escuchado ustedes también.  Y claro, es inevitable haberme apropiado de unas cuantas. Aquí algunas:

  • No ponga pereque (sea educada y delicada)
  • Párese derecha (con del dedo índice clavado en el centro de la espalda)
  • No ponga los codos en la mesa (ha pasado de moda, qué pesar)
  • A la hora de comer no se habla de cosas desagradables (sigo practicándolo)
  • La venganza es espantosa(para ella, un pecado atroz)
  • En la casa la que manda es la mujer pero hay que hacerle creer el hombre que él es el que manda (ella era una experta, yo…no heredé su sutileza)
  • Si quiere saber cómo va a ser su novio cuando se case, mire como trata a la mamá y a las hermanas (eso todavía está vigente)
  • No me gusta ese muchacho (siempre acertó)
  • Cuando se le pierda algo no se ponga a buscar. Siéntese y piense. (Funciona, lo he comprobado)
  • Si Señora…aunque se demore un poquito (también dar las gracias y pedir el favor)
  • Cuando una palabra está bien escrita, se ve bonita (la mejor regla ortográfica del mundo)

pajaros hablando

Lo que me enseñó con el ejemplo

Enseñamos mucho con nuestras propias actitudes, por eso dicen que la cantaleta no funciona. Mi madre fue experta en:

  • Sonreír desde el corazón
  • Contar chistes mientras se reía al mismo tiempo (a ella no se le entendía…¿será que a mí, si?)
  • Tener ataques de risa a deshoras (amo esa herencia)
  • Tratar con cariño a las personas que nos prestan un servicio
  • No hablar mal de nadie
  • No desearle mal  a nadie
  • Alegrarse por la felicidad de los demás

Lo que aprendí con su enfermedad

manos madre

Cuando mi madre enfermó de Alzheimer no nos dimos cuenta. Se le olvidaban las cosas como a mucha gente, había que repetirle y repetirle lo mismo. Poco a poco olvidó más y más. Perdió sus recuerdos, pero no perdió su esencia. Alguna vez alguien me dijo que uno es sus recuerdos, que sin ellos, uno no es nadie. Yo no me siento capaz de afirmar eso y les diré por qué. La memoria de mi madre se fue diluyendo, pero a pesar de todo, les contaré qué quedó:

  • La ternura en su mirada
  • La sonrisa sincera y amorosa
  • Las ganas de cantar
  • La coquetería con sus hombros y sus ojos
  • Los brazos que se abrían para saludar a todos
  • La inocencia infinita de su alma

Como cualquier ser humano, cometió errores. Hizo lo que pudo, como se lo enseñaron, como lo fue construyendo a través de su vida, como lo aprendió entre momentos felices y sinsabores. De sus errores, también aprendí.

Hoy, en plena cincuentañez,  puedo decir que mi madre vive en mí, en sus enseñanzas, en su amor

flores moradas

Gracias Gracias Gracias

4 comentarios sobre “La herencia de mi madre

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