Un millón de amigos

Si andas por los cincuenta y más, seguramente esta frase llevó directo al recuerdo de Roberto Carlos y su canción Un millón de amigos. Te invito a que hagas una pausa, traigas un café o lo que te apetezca y la disfrutes.

Es posible que al ver el video observes, como a mi me pasó, que se le notan los años. Y bueno, yo creo que a ti y a mí también se nos notan. Y está bien. Sin embargo, hay personas a quienes no les pasan los años, porque cuando las vemos, lo hacemos con los ojos del amor, de la complicidad: los amigos. Podemos pasar años sin verlos o sin hablar con ellos, pero cuando nos encontramos, da la impresión de que el tiempo se hubiera detenido. Vuelven las risas, los recuerdos de los secretos compartidos, el abrazo sincero, la carcajada de siempre.

Espero que no se les haya terminado el café, porque los invito a seguir escuchando a nuestro querido Roberto Carlos.

Voy a sonar como una viejita (ni modo), pero las letras de las canciones de nuestra juventud eran hermosas. Con la próxima canción quizás quieran abrir una botella de vino y brindar. Si. Por esos amigos que alguna vez estuvieron, siempre han estado, están y algún día estarán, porque la vida es así de generosa. Nos permite ir encontrando, en el camino, manos, hombros, sonrisas, oídos, almas, corazones, que con sólo saber que están ahí, nuestro andar se hace más amable, con quienes las alegrías se multiplican y las tristezas se vuelven más llevaderas.

Los amigos y los años

En estos días me llegó a través de varios grupos de Whatsapp, un bello artículo Los amigos y los años (de David Escobar Arango) y me quedó sonando una frase que comparto: “para cuidar nuestra salud y vitalidad, hay que cuidar de esas relaciones que nos hacen mejores personas“. En el artículo, el autor hace alusión La tribu correcta, que no es más que esos amigos que escogemos (y nos escogen), que nos contagian de sus cosas buenas y con los que compartimos lo que más nos gusta. (La tribu correcta es una expresión usada por Dan Buettner, explorador de la National Geografic, autor del libro LAS ZONAS AZULES).

No es necesario tener un millón de amigos, yo diría que es imposible. Seguramente, a través de nuestra vida, hemos conocido un montón de gente, en el trabajo, el colegio, la universidad, cursos, asociaciones, vecinos, compañeros de deporte o aficiones. De todos esos grupos o de algunos, han ido quedando unos cuantos amigos. Quizás sobren dedos de la mano para contarlos (o falten…). Hablo de esos fieles y constantes, que aunque viviendo lejos uno los siente cerca, todos llenos de cualidades y defectos.

Para terminar, comparto un último video, de JOKOI KENJI

Alguien me enseñó que lo que uno tiene y sabe, sólo tiene sentido cuando lo comparte. Y he comprobado que es así.

QUE VIVAN LOS AMIGOS Y GRACIAS A LA VIDA POR ELLOS

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