Cuando regrese la normalidad

La palabra “normalidad”

Consulté un diccionario, sí, están leyendo bien, uno de papel, de esos que usábamos en el colegio, donde aprendimos a buscar por orden alfabético, no había Google, ni buscadores que convierten a nuestros cerebros en una cosa blandengue y facilista. En fin, para ser más exacta, tengo en mis manos el Diccionario Castellano Logos (Edición 1987, una reliquia) , que aún está marcado con el nombre de mi hijo. Busqué la palabra NORMALIDAD: Condición de normal. Seguí adelante con la palabra NORMAL: Que se halla en su natural estado/Que sirve de norma, regla, tipo, etc. Y bueno, tuve que seguir con NORMA: Regla a que se deben sujetar la conducta o las operaciones. Y bueno (espero detenerme en algún momento), continué con CONDUCTA: Modo de proceder o portarse. Y para finalizar, PORTAR: Conducirse, gobernarse.

Palabras más, palabras menos, la normalidad está relacionada con la forma en que la mayoría se comporta, siguiendo algunas pautas (que dependen de muchos factores como la cultura, las costumbres, las creencias, las leyes, las religiones, los medios de comunicación, la educación, los tipos de gobierno, etc.).

Así que, ese cuento de la normalidad, tiene de todo, menos de normal. Para unas familias es normal celebrar los cumpleaños, para otras no. Para unas personas es normal poner sobrenombres, para otras no. Para algunos es normal acostarse a la madrugada y dormir toda la mañana, para otros, eso no es normal de ninguna manera.

Dicen que cuando la vida vuelva a la “normalidad”, o sea, cuando podamos hacer las cosas como lo hacíamos antes de toda esta hecatombe pandémica, nada volverá a ser igual. Dejemos esta idea en remojo y la retomamos para el final.

SÍ PERO NO

Los seres humanos somos complejos; nos gusta ser diferentes pero no tanto como para sentirnos apartados; nos gusta pertenecer, pero odiamos normas impuestas a la fuerza; hacemos sacrificios absurdos para obtener aprobación, pero desaprobamos a los demás cuando piensan diferente a nosotros; tenemos mucho más de lo que realmente necesitamos, gastamos más de lo que ganamos y valoramos lo que ya no tenemos.

Desde que tengo uso de razón, siempre sentí que era una especie de bicho raro. No me interesaba pertenecer a ningún grupo. Iba por la vida como un espectador que no logra involucrarse del todo con la trama de la película. Y eso me pesaba. Me sentía sola. Odiaba los juegos de correr, me caía con facilidad, andaba quebrando cosas por donde pasaba (me sigue pasando), prefería leer a salir a jugar a la calle y en el colegio, aunque era buena estudiante, jamás me interesó competir en notas y resultados académicos. Ni siquiera era una Nerd normal. En el intento suicida de intentar ser como las demás, casi me perdí a mí misma; para mi fortuna, no lo logré. En materia de “normalidad”, mi vida ha sido un fracaso. He pagado un precio: padecer miedo y soledad en numerosas ocasiones; el premio mayor, LIBERTAD.

LA NUEVA NORMALIDAD

¿Qué hacíamos antes de que esta corona contagiosa se apoderara del planeta? ¿Qué era lo normal? Dicen por ahí que en unos meses, cuando todo el terror haya bajado, todo volverá a la “normalidad”. Que seguiremos pensando sólo en nuestro propio beneficio, que continuaremos consumiendo bienes porque están en promoción o de moda, que el planeta seguirá llenándose de plástico y basura, que los pobres serán más pobres y los ricos serán más ricos. Ese es el panorama pesimista. Respeto esa postura, pero no la comparto.

Me rehúso a ser normal. Me declaro abiertamente anormal. Me declaro libre. Me declaro en rebeldía. Que el norte de mi vida no me lo marquen otros. Ya estoy suficientemente crecidita, en esta bella CINCUENTAÑEZ Y MÁS, tengo el criterio y la madurez suficientes para tomar decisiones basadas en mi bienestar, el de los demás y del planeta. Que si entro en algún grupo, que sea el de los que están dispuestos a poner su grano de arena para hacer de este un mundo mejor. No creo que sea la única persona que piense así, siento que somos muchos. Si voy a seguir una moda, que sea la de ser una cincuentañera rebelde, que hace las cosas por convicción, no porque siempre se han hecho de la misma manera o porque “todo el mundo” lo hace. Me han dicho más de una vez, que soy una rebelde sin causa. No es cierto. Tengo un montón de causas y creo en ellas. He tenido que replantearme unas cuantas a lo largo de mi vida, me he equivocado muchas veces, pero lo he hecho por convicción.

LA NORMALIDAD Y EL CUIDADO DE LOS DEMÁS

Y dentro de todo este discurso rebelde, puedo decir, con cierto orgullo, que durante este tiempo, que ha implicado hacer muchos sacrificios, he sido obediente. Me he quedado en casa, he aprendido a cuidar de mi salud y de la de los demás al mismo tiempo; he seguido juiciosa las recomendaciones de las autoridades de salud, porque creo que no soy una rueda suelta, que mis decisiones, aunque parezcan pequeñas desde mi discreto universo, tienen repercusión en la vida de muchas personas.

Estamos volviendo a las calles, deseamos con todas las fuerzas que todo esto pase, que la película termine; deseamos que todo se acomode de nuevo, como si no hubiera pasado nada. Pero si lo logramos, si agarramos esa “normalidad” antigua, habremos perdido una magnífica oportunidad de ser agentes transformadores de esta maravillosa aldea global llamada PLANTEA TIERRA. Pero hasta para eso sirve la libertad, para elegir no usarla.

11 comentarios sobre “Cuando regrese la normalidad

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  1. Anita, qué buen escrito y el tema está como para alquilar balcón! Mi opinión es que el mundo y todo va a ser igual, salvo quienes como tú y como yo trascendamos y estemos dispuestos a ver este tiempo como una maravillosa oportunidad para hacer las cosas de manera diferente y generemos cambios en nosotros mismos…y por ende en nuestra realidad. Las leyes del universo son perfectas y podremos así aportarle al mundo nuestra gran transformación y crecimiento espiritual para SER mejores seres humanos…Ojalá se sumen muchos más. Un gran abrazo

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  2. Anita!! Súper! Me encanto 👍👍
    Me uno a ti, lo qie hemos vivido en estos tiempos ha sido un aprendizaje muy grande, Me reconforta saber que después de….
    Vamos a ser mejores personas!
    Y sobre todo a nuestros hijos y nietos le va a quedar un mundo mejor.
    Un abrazo fuerte 🙅‍♀️🙅‍♀️

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    1. ¿Sabes? Que nos vamos a morir, es algo que todos sabemos. Yo siento que hay mucho más que el miedo a la muerte, como por ejemplo, miedo a qué tipo de muerte vamos a tener, o si estaremos solos o no, o si nos recordarán o nos olvidarán, o si cuando llega todo acaba o hay algo más. Y me quedé corta. Pero en definitiva, la muerte es algo que definitivamente inquieta a la mayoría. Cuando somos jóvenes, la vemos lejana, como que no tiene nada que ver con nosotros, como si al ser jóvenes fuéramos inmortales.

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