Piropos después de los cincuenta

No creo que exista alguien que sea inmune tanto a los piropos como a las críticas. Los primeros nos ensalzan, los segundos nos confrontan. Los piropos cambian según lo que las diferentes culturas y personas consideren bello, valioso, deseable, envidiable. Los piropos, además, van cambiando a medida que nos vamos haciendo mayores. Detrás de una frase de halago que nos alegra, hay una realidad que nos confronta: los años pasan y se nota, queramos o no.

Pues bien, me di a la tarea de hacer una pequeña lista de los piropos que nos gusta recibir después de los cincuenta (o antes). La mayoría de ellos están relacionados con la apariencia física:

  • No aparentas tu edad (yo diría que este es el ganador de la medalla de oro): Que tire la primera piedra quien no haya sentido un “fresquito” al escuchar este comentario. Sacamos pecho y con orgullo pensamos que en serio le estamos ganando la carrera al tiempo. Su contraparte, o sea, el “antipiropo” sería, te ves mayor de lo que me imaginaba. No muchos hacen este comentario de frente, excepto los niños; los adultos lo decimos de dientes para adentro.
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  • Te quitaste varios años de encima: Este piropo gana la medalla de plata. Realmente no deberíamos sentirnos tan bien con este piropo, porque al fin de cuentas nos están diciendo que antes nos veíamos más viejas o viejos. Nos encanta decirnos mentiras…ningún piropo nos puede quitar un sólo día de vida. Yo entiendo perfecto el sentido del halago, pero siendo honestos, es como si dijeran que con esta nueva máscara, nos vemos mejor. Y aclaro que está bien cuidarnos, este cuerpo es lo que tenemos para andar por la vida y ella se vive mejor si está en buen estado. Pero ¿saben? Vivir al máximo, como el lema de Cincuentañez y más, vivir, es más efectivo que cualquier truco “antiedad”.
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  • Qué piel más hermosa, no se te ven arrugas: Bueno, es lindo recibir este piropo pero lo que hay detrás, es que las arrugas son defectos, que son una vergüenza y que la piel con arrugas, es fea. Punto. Las arrugas como las canas, son los símbolos de la tan odiada y temida vejez. Y bueno, gracias a ese piropo, hay muchas empresas que dicen vender juventud con cremas, aceites, alimentos y tratamientos estéticos. Si un día, quienes vamos haciéndonos mayores, decidiéramos que está bien tener arrugas y canas, creo que muchos emporios dedicados a la vanidad, quebrarían.
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  • No tienes nada de barriga, qué envidia: De unos años para acá, tener barriga (grasita en el abdomen), se volvió un motivo de vergüenza. Y no estoy hablando de un abdomen prominente, que quizás sea el producto de tener mala alimentación, vida sedentaria o exceso de peso (esa grasa abdominal podría ocasionar problemas de salud). Estoy hablando de esa pancita que va apareciendo con el paso de los años, por los cambios hormonales. ¿ Según quién, es una obligación tener un abdomen plano?
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  • No has cambiado nada: Es verdad que muchas personas parecen cambiar muy poco con el paso de los años, llevan el mismo peinado y color de pelo de la juventud, me parece perfecto. Pero si ese es un piropo, entonces el “antipiropo” sería “cómo has cambiado”, entonces, verse diferente, transformarse, tendría una connotación negativa. Yo diría que cambiar o no, es sólo un tema de gustos, de genética, de percepción, de auto imagen, pero nada más. ¿Si un genio se te apareciera para concederte tres deseos, te gastarías uno de ellos viéndote igual a cuando estabas joven? Yo no sé, pero yo me lo gastaría en otra cosa. Ahí queda la pregunta en el aire y me voy para el siguiente piropo…
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  • Pareces la hermana (o hermano) de tus hijos: Nuestras madres no estaban interesadas en competir con sus hijas, ni en usar su misma ropa, no tenían que aparentar ser modernas y atrevidas. Yo diría que en ese sentido, esta nueva generación de mujeres (y hombres) mayores de cincuenta (o menos), dimos un paso atrás. La cultura de la competencia se ha permeado de tal manera en todos los rincones de la vida, que llegó a los hogares obligando a personas adultas a disfrazarse de adolescentes, endilgándoles más esclavitudes, más “tienes que” absurdos. Ahora bien, si te gusta la moda adolescente, perfecto, no hay drama, entre gustos, no hay disgustos.
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  • ¿De dónde sacas tanta energía para hacer tantas cosas?. Este piropo va mas allá de la apariencia física y no necesariamente se relaciona con la cantidad de cosas que se hagan, sino con las ganas y la pasión con que ellas se realicen. Sin embargo, tiene su contraparte: el activismo, que no es más que una tendencia, casi obsesiva, por estar en actividad a toda hora. A veces este puede ser un piropo, otras, un llamado de atención, un baja el ritmo, descansa.
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  • Te admiro, yo no sería capaz de estudiar una carrera a estas horas de la vida: Ese piropo que me parece inspirador y, aunque no haya ninguna obligación de seguir estudiando, demuestra que siempre es buen momento para tener nuevas experiencias, que crecer no es cosa de cumplir años sino de aceptar que siempre se puede aprender algo nuevo. ¿La contraparte? Hacerlo por vanidad, por demostrar que no estamos viejos y entonces, la presión por el resultado y la comparación con los jóvenes, se revierte contra uno mismo.

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  • Cuando tenga tu edad quiero ser como tu: Este es un piropo de doble filo, me están diciendo que soy vieja (lo cual no es un insulto) y al mismo tiempo soy un referente positivo. Alguna vez me sentí mal cuando me lo dijeron, ahora, lo recibo con cariño hacia mí misma y gratitud hacia esa persona que vio en mí, algo que la puede inspirar. Sólo espero que mi ego no se infle demasiado.
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Ni orgullo ni vergüenza

No estoy diciendo que dejemos de sentir placer al recibir palabras bonitas. Es humano, se agradecen. Tampoco pretendo que cada vez que nos echen una flor, analicemos cómo nos sentimos al respecto (no sería mala idea). Lo que sí quiero decir, es que un piropo o una crítica, reflejan la percepción que otra persona tiene de mi (no quién soy en realidad) y así como puede gustarme, puede ofenderme, lo que muestra hasta qué grado me acepto (o no) o me quiero (me rechazo).

Te invito a ser libre. Que los demás no tengan el poder de elevarte o aplastarte con sus opiniones. Te invito a mirarte con amor y también con honestidad. Si sientes que debes cambiar algo, que venga de ti. Si te dicen palabras bonitas, perfecto, gracias, pero ojalá no necesites una vida llena de piropos para poder sentirte bien contigo misma, contigo mismo. Y si te critican, escucha, porque si te afecta, posiblemente sea algo en lo que podrías mejorar o que no amas de ti. Igual, no es asunto nadie cómo te vistes, si aparentas tal o cual edad, si te da por estudiar algo nuevo, correr una maratón, cortarte el pelo al ras, pintártelo de color azul, tener una pancita o dedicarte al fitness. Lo que verdaderamente importa, es cómo te sientes adentro, cómo vives la vida desde tu propio ser.

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14 comentarios sobre “Piropos después de los cincuenta

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