3,2,1…!Arriba!

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El título de este texto lo saqué se un podcast que escuché hace algún tiempo. Me pareció bastante divertido, práctico, pero sobre todo, útil. Tenía como título: «Fuck motivation». Perdonarán la expresión, pero era tal cual. ¿Cómo lo podríamos traducir al español?: al «carajo» la motivación (iba a usar otro término pero me arrepentí).

Pues bien, el audio se alejaba de todo lo que hemos aprendido sobre motivación, eso de encontrar el sentido más profundo de lo que hacemos, aunque yo sí creo que es muy importante pero…con frecuencia debemos ser prácticos. Si nuestra salud o nuestro bienestar necesitan cambios, como por ejemplo hacer algunos ajustes a nuestros hábitos alimenticios, empezar a hacer ejercicio (o continuar haciéndolo), eliminar un hábito que sabemos que es dañino (todos tenemos varios de ellos), etc., en fin…la cada cual tiene su propia lista. Y bueno, cuando estamos motivados no necesitamos pensar en motivarnos, es toda una redundancia, pero… a veces, hasta lo que nos motiva logra cansarnos, empezamos a hacer excepciones, a aplazar, a hacer las cosas a regañadientes y a volvernos procrastinadores profesionales. Terminamos con remordimientos de conciencia, sentimos que nos estamos quedando debiendo a nosotros mismos y esa no es la idea. La vida, en la medida de lo posible, es mejor cuando andamos livianos, que cuando cargamos el peso de las culpas.

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Pensemos en algo que nos prometimos hacer tiempo atrás como por ejemplo, organizar «el cuarto o el cajón del reblujo», ese lugar que se va llenando de objetos (con frecuencia inútiles) como si tuviera vida propia. Nos mortifica verlo, mejor no lo abrimos o pasamos «agachados» para que no nos estorbe. Cada vez está más caótico, ni hablar de limpiarlo (una familia de cucarachas puede haber hecho de ese lugar su hogar). ¿Qué hace falta para que lo organicemos de una vez por todas? La respuesta es aparentemente muy tonta: PONERSE DE PIE Y MANOS A LA OBRA.

Me hizo mucha gracia cuando el podcaster decía: ¿ustedes creen que los grandes deportistas se levantan todos los días listos y motivados para entrenar? ¡Nooooo! Ellos se levantan y punto. ¿Cuándo? Pues cuando es la hora de salir.

Él sugiere una pequeña y simple fórmula: contar 3,2,1 y ¡ARRIBA!. La voluntad es un músculo, es cierto, pero para ejercitar ese músculo es preciso tomar una decisión seria, real, inmediata. Las decisiones aplazadas no son decisiones, son ideas etéreas que «algún día» llevaremos a cabo (o sea…).

¡QUÉ PEREZA!

A veces la mañana está fría y queremos estar otro rato bajo las cobijas, pero tenemos clase de yoga en un rato, fuera la cobija: 3,2,1 ¡Arriba!. Estamos listas o listos para salir a caminar a las 4 de la tarde, nos entra una llamada telefónica justo antes de abrir la puerta, luego te llamo que salgo a caminar : 3,2,1 ¡Arriba! . Hay que salir a hacer unas diligencias, pero la serie que estamos viendo está buenísima, apagamos el televisor y: 3,2,1 ¡Arriba! . Sobran ejemplos, ¿verdad?

¡MOTIVACIÓN SÍ O NO?

Deben pensar que me volví loca, que es absurdo que hagamos cosas sin motivación. No estoy loca, a veces la motivación anda escondida bajo la pereza, hay que darle una ayudita o un buen empujón. Y no es para llenarnos de culpas por andar aplazando, los golpes de pecho no sirven para nada, pero sí es importante revisar hasta dónde nos estamos llenando de excusas para dejar de hacer lo que hay que hacer, porque el hada de la motivación no nos ha rociado su polvo mágico.

No estoy diciendo que vivamos peleando con nosotros mismos, que nuestros días estén llenos de actividades que odiamos. Pero como solía decir mi madre, «hay que buscarle la comba al palo». A veces las cosas no vienen a la medida de nuestros deseos y pulsiones, pero tampoco somos niños pequeños que hacen pataleta porque hay que recoger los juguetes. Somos adultos, comprendemos la necesidad de hacer ciertas cosas que no se van a resolver sin que haya una acción nuestra de por medio.

Es cierto que ahora, gracias a la tecnología, podemos obviar algunas tareas muy aburridoras como pagar cuentas, hacer compras y mucho más. Y entonces, ¿Cuál es el límite? Las comodidades son fantásticas, no lo niego, pero como cualquier exceso, pueden llegar a ser contraproducentes. Los seres humanos necesitamos movernos, estresarnos en el buen sentido de la palabra (poner a prueba nuestras capacidades) para sentirnos vivos. No hay necesidad de correr maratones, pero quien lo desee, adelante.

Yo no sé ustedes, pero después de escribir este texto, llegan a mi mente unas cuantas cosas que he estado aplazando. Mi sugerencia, si ustedes quieren acogerse a ella, es elegir una sola, sólo una, ponerle fecha, hora y contar: 3,2,1…!Arriba!.

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Por cincuentanezymas

Mujer, amiga, hermana, madre, educadora, loca, cuerda, trabajadora, vaga, deportista,creativa, independiente, librepensadora,audaz, temerosa. Un ser humano común y corriente, enamorada de la vida.

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