Tiempo para Ser

Tiempo,

ese ente invisible que los humanos medimos

con relojes y calendarios,

que se mete en las viejas fotos,

en los aromas,

en las canciones,

en los sueños.

Tiempo,

desapareces cuando la dicha está presente,

y te haces eterno en la espera,

en el dolor y en la tristeza.

Tiempo,

siento decirte que sólo existes…

en mi cabeza,

te he dado vida…

con mis pensamientos,

con esos recuerdos

que cambian cada vez que los cuento.

Eres las sonrisas que comparto,

las lunas, los amaneceres,

los amores, los miedos,

los versos con los que canto.

Tiempo,

existes, porque yo existo,

así que

te libero,

de ti, ya no dependo.

No tengo tiempo

En estos días de auto reclusión he meditado mucho acerca del tiempo. Hasta decidí guardar el reloj. He visto un montón de videos muy divertidos, canciones y parodias de personas que van por el tercer día de cuarentena y ya están desesperados en la casa, no saben qué hacer con los hijos y por ahí vi que en algunos lugares hasta se han disparado los divorcios.

No me extraña en absoluto. Nos acostumbramos a NO TENER TIEMPO. Los días transcurren entre obligaciones familiares, domésticas, profesionales, deportivas, aficiones, cursos, estudios, talleres, visitas a amigos, centros comerciales, cines, lo que sea, con tal de estar ocupados. Es cierto, hasta los que están pensionados o quienes no tienen necesidad de trabajar, usan expresiones como: yo no sé en qué se me va el día, pero no me queda tiempo de nada, yo creí que cuando no tuviera que trabajar más, estaría más desocupada.

Vacaciones obligadas

¿VACACIONES? No lo creo. Así no se sienten las verdaderas vacaciones. Este tiempo es distinto, está marcado por el miedo, por la total incertidumbre. Yo soy de las personas que dice que no hay nada seguro, que todo puede cambiar en el momento menos pensado, pero en el fondo, reconozco que suelo sentir que hay cosas seguras, como la nevera llena, la vida de mis seres queridos, mi trabajo. Esto es muy diferente a esas vacaciones que uno ha planeado, ha comprado los tiquetes de avión, un traje de baño nuevo, ha vivido la ilusión de la partida y el descanso de la llegada. En fin, uno sabe cuándo empiezan y en teoría, cuándo terminan.

Aprender a hacer planes, a sabiendas que la incertidumbre es lo único seguro, es una paradoja dentro de otra. Pero los seres humanos somos así, necesitamos soñar, no simplemente caminar, sino saber hacia dónde queremos ir.

Tiempo…¿libre?

Pero volvamos al tiempo, ¿qué hacer con este tiempo incierto, con este ocio no planeado, que nos obliga no sólo quedarnos en la casa, sino a mirarnos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos por más tiempo del que estamos acostumbrados?

Son muchos a los que esta inactividad les está pareciendo no sólo larga, sino insoportable. Llega un momento en que las series nos hartan, los ojos se cansan de leer y se han acabado los temas de conversación. Pero, ¿saben? Se me ocurre algo. Puede sonar loco, pero no se pierde nada haciendo la prueba. Se me ocurre volver a ser niñas, niños. Me dirán que los niños de ahora se aburren mucho. Es posible, pero déjenlos un rato con papel y tijeras, con cartones, con telas, con música, ellos encontrarán el camino de la diversión.

Les propongo recobrar esa la primera mirada de las cosas, recordar cómo era ser simples, conversar sobre temas diferentes a la pandemia, la política, los chismes de la familia o de la vecina; les propongo ver una película y hablar de ella, del libro que acabamos de leer, compartir esas canciones con las que nos dan ganas de llorar, de bailar, de volvernos a enamorar; hablar del proyecto que se nos acaba de ocurrir o que teníamos guardado por ahí (quizás no lo llevemos a cabo, pero soñaremos); mirar por la ventana, y descubrir que nuestra cuadra ha cambiado, observar los juegos de sombras de los árboles o de los postes de la luz; ponerle agua a los pájaros y esperar a que lleguen; sembrar una planta, celebrar el primero brote.

Nos convertimos en adultos, es cierto, la vida se volvió seria y llena de responsabilidades. Pero hoy, tenemos tiempo libre, tiempo para ser. Es el tiempo de las pequeñas cosas que de pequeñas, no tienen nada.

Ser libre o estar preso, no es cosa de paredes

Sé que puede parecer demasiado idealista todo lo que estoy diciendo. Y sí, acepto, parece que tengo una mirada romántica de la vida, no en el sentido estricto del amor de pareja, sino en la mirada enamorada de la existencia. Pero cuando uno deja de ver, de sentir, de explorar, de asombrarse, la vida puede ser una pesada carga. El resultado, el aburrimiento, la depresión, el terror a estar de frente a frente con nosotros mismos.

Pero aunque una pandemia nos haya obligando a permancer encerrados en nuestras casas, si decidimos cultivar el alma, no hay cárcel que la contenga o la limite.

4 comentarios sobre “Tiempo para Ser

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  1. Alguna vez me queje de no tener tiempo para algunas cosas, hoy , gracias a esta pandemia, el tiempo ha dejado de ser oro, y no encuentro cosas para llenar mi tiempo. Gracias Ana María por direccionar al interior de una misma las muchas riquezas que pasaron inadvertidas y que hoy se privilegian por disponer de mucho tiempo😉

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